El último informe difundido por la Royal Society (la academia nacional británica de ciencias), señala que el futuro del planeta podría depender de tecnologías de geoingeniería potencialmente peligrosas y todavía sin estar validadas, a menos que puedan reducirse drásticamente las emisiones de dióxido de carbono.
La geoingeniería es una instancia de ingeniería planetaria. Es la modificación deliberada a gran escala del medioambiente de la Tierra para "ajustarse a las necesidades humanas y promover habitabilidad"
El informe evalúa los dos tipos principales de técnicas de geoingeniería: la Extracción del Dióxido de Carbono (CDR, por sus siglas en inglés) y la Gestión de la Radiación Solar (SRM).
Las técnicas CDR se dirigen a la raíz del problema, el CO2 en aumento, y por ende presentan menos incertidumbres y riesgos, ya que persiguen devolver la Tierra a un estado más normal. Por eso son preferibles a las técnicas SRM, pero ninguna ha demostrado aún ser eficaz a un costo que se pueda afrontar, con impactos medioambientales aceptables, y además sólo reducen las temperaturas en períodos de tiempo muy largos.
La investigación de la que se da cuenta en el informe indica que, a menos que en adelante los esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero sean mucho más exitosos de lo que han sido hasta ahora, serán necesarias otras acciones adicionales, en el ámbito de la geoingeniería, si queremos refrescar el planeta.
Se ha llegado a la conclusión de que las técnicas de geoingeniería son plausibles y técnicamente posibles, y se considera que algunas son potencialmente útiles para potenciar los esfuerzos tendentes a mitigar el cambio climático por la vía de reducir las emisiones. Sin embargo, el informe identifica grandes incertidumbres en cuanto a su efectividad, sus costos, sus impactos medioambientales, y otros peligros serios. (Redacción de Verde y Azul, con datos de www.amazings.com)
Ecología
Científicos de la Universidad de Duke han descubierto un nuevo método para silenciar los hongos y bacterias del agua.
Durante una semana, 185 niños de 75 escuelas de Oyacachi, Papallacta, Mejía, Rumiñahui y el Distrito Metropolitano de Quito participaron en la Primera Reflexión Infantil “Agua para toditas y toditos”.
Investigadores del Instituto de Investigaciones del Georgia Tech (GTRI, por sus siglas en inglés) en colaboración con Stellar Micro Devices, Inc. (SMD), empresa radicada en Austin, han desarrollado prototipos de un método para descontaminar futuros lugares amenazados por el bioterrorismo.
Antonio Ahogado Villalba obtuvo en su laboratorio, en un proceso de ocho años, las flores de 500 especies de orquídeas. Esa experiencia la usará para salvar la flor de mayo, orquídea, que por su venta ilegal llegó a desaparecer y a ser considerada extinta por las autoridades ambientales.
James Graham y Thaddeus Jusczyk investigadores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets, por sus siglas en Inglés), han desarrollado un sistema que podría aprovechar energía mecánica de la multitud y convertirla en energía eléctrica.
Los excrementos del oso panda gigante, especie en peligro de extinción, serán utilizados para elaborar papel higiénico, de oficina y tarjetas de felicitación, según lo ha anunciado una de las principales reservas de esta especie animal.
Es la primera escudería que se une a la campaña ecologista que intenta impulsar la Federación Internacional de Automovilismo. 
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